Palabras del Sr. Cura Párroco

Queridos compañeros sacerdotes: don Luis que hoy nos preside esta eucaristía en representación del arzobispo don Francisco ( y aquí en su medio pueblo que es El Toboso por parte de su familia paterna), querida familia que hoy me volvéis a acompañar en un momento importante de mi andadura sacerdotal, queridos toboseños: autoridades civiles y religiosas… Queridos feligreses de otras parroquias en las que he estado ejerciendo mi ministerio como sacerdote, queridos villatobanos, que estáis aquí acompañándome (Gracias por vuestra presencia hoy aquí), queridos hermanos todos en Cristo Jesús…

Es con un corazón lleno de gratitud y alegría que me dirijo a vosotros hoy, mi nueva familia parroquial de El Toboso. Desde el momento en que supe de mi nombramiento como vuestro párroco, he estado rezando por cada uno de vosotros, y ahora, al estar aquí entre vosotros, siento la presencia viva del Espíritu Santo que nos une.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento por la cálida bienvenida que me habéis dado. He sentido vuestra hospitalidad y vuestro espíritu de comunidad desde el primer momento. (también es cierto que vengo a mis raíces…)

Es un privilegio y una bendición ser llamado a serviros como vuestro pastor. Como nos recuerda el Papa León, el sacerdote es «tomado de entre los hombres y constituido en su favor para las cosas que pertenecen a Dios». Mi deseo es cumplir este oficio con alegría y amor genuino, buscando siempre las preocupaciones de Jesucristo y no las mías propias.

Sé que el Señor me ha enviado a esta parroquia de El Toboso para continuar la obra de Cristo, el Buen Pastor. Mi misión es la de serviros, de acompañaros en vuestro camino de fe, de celebrar con vosotros los sacramentos que nos nutren y fortalecen, y de proclamar la Palabra de Dios que ilumina nuestras vidas. El Papa san Juan Pablo II, al ordenar sacerdotes, rezaba para que fueran «pastores fieles, apóstoles siempre dedicados a su ministerio, en la fe de la Iglesia y el amor derramado por el Espíritu para ser dado a todas las naciones». Este es el ideal al que aspiro en mi servicio a esta comunidad de El Toboso.

El Evangelio nos enseña que Jesús no vino a ser servido, sino a servir, y a buscar y salvar lo que estaba perdido.

Esta es la esencia del ministerio parroquial: un servicio constante a la comunidad, buscando a los alejados, fortaleciendo a los fieles y guiando a todos hacia Dios Padre a través de Cristo en el Espíritu Santo.

Sé y soy muy consciente de que no puedo llevar a cabo esta misión solo. Necesito de vuestro apoyo, de vuestra oración y de vuestra colaboración activa. El recién fallecido Papa Francisco nos recordó la importancia de la oración por los sacerdotes: «Nunca os canséis de rezar por vuestros sacerdotes». Os pido humildemente que me incluyáis en vuestras oraciones, para que el Señor me conceda la sabiduría, la fortaleza y la caridad necesarias para ser un buen pastor para vosotros. (Contar lo del suspenso de un alumno y culpa del maestro…)

Por eso mismo, también os invito a participar activamente en la vida de nuestra parroquia. Cada uno de vosotros tenéis dones y talentos que podéis poner al servicio de la comunidad. Juntos, como una sola familia en Cristo, podemos hacer de esta parroquia un lugar donde el amor de Dios sea palpable, donde las nuevas generaciones cojan el testigo de la fe, donde los necesitados encuentren consuelo y donde todos crezcamos en nuestra relación con el Señor.

Estoy emocionado por lo que el Señor tiene preparado para nosotros en esta nueva etapa. Confiando en la gracia de Dios y en la intercesión de la Santísima Virgen de los Remedios, estoy seguro de que juntos construiremos una comunidad vibrante, llena de fe y de amor.

Me encomiendo a los ya fallecidos y muy queridos sacerdotes que formaron parte de esta comunidad Parroquial y también parte de mi vida como han sido don Gabriel…, don Luis García Donas…, don Juan-Antonio Collado…

Queridos toboseños, que el santísimo Cristo de la humildad nos ilumine y nos guíe en este camino que hoy comenzamos juntos. Que san Agustín, padre y pastor de la Iglesia, nos acompañe y nos proteja siempre. Qué así sea y que Dios os bendiga.

D. Francisco Ortiz Ortega

parroco de el toboso
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